sábado, 25 de agosto de 2007

Todo por volar...


Con el correr de los años, he visto infinidad de amaneceres y sobretodo atardeceres. Ambos son maravillosos. Quisiera haber capturado en fotografia, cada uno de ellos, sin embargo, no siempre es posible.

Este en particular, lo tome desde el area de la alberca del hotel, en Acapulco. Esas pocas veces que nos toca pasar la noche fuera. Ya que por lo general, nuestros vuelos son de ida y vuelta. Esporadicamente tenemos ese privilegio, el de poder sentir la brisa calida del mar en la piel, nadar y olvidarnos un poco de los problemas cotidianos. En este momento, me olvido del reporte meteorologico, del pago de la factura del aterrizaje, de la carga del combustible, en este momento, solo oigo el rugir de las olas, no de las turbinas.

Recordar es volver a vivir...

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